Un chaval del norte
Soy del norte y estudié ingeniería en Pamplona. Ahí empezó todo lo que tiene que ver con diseñar, medir, probar y volver a probar, aunque entonces no tenía ni idea de que acabaría dedicándome a esto.
Detrás de PRINTE3D no hay una gran empresa. Hay una persona, un estudio lleno de impresoras y muchas ganas de hacer cosas que no existen todavía. Te cuento cómo empezó todo.
Soy del norte y estudié ingeniería en Pamplona. Ahí empezó todo lo que tiene que ver con diseñar, medir, probar y volver a probar, aunque entonces no tenía ni idea de que acabaría dedicándome a esto.
Hace más de diez años me vine a Barcelona. Desde entonces he peleado por sacar adelante varios proyectos de emprendimiento. Unos funcionaron mejor y otros peor, pero nunca dejé de intentarlo.
Todo empezó con un gancho roto
En 2018 usaba los patinetes de alquiler de Waving y se me rompía un gancho. En lugar de resignarme, decidí arreglarlo yo: me compré mi primera impresora 3D, una Ender 3.
Esa primera pieza fue el principio de todo lo demás.
Desde entonces no he parado. He ido diseñando, imprimiendo y aprendiendo con cada encargo. Por el camino he hecho muchos servicios para el sector retail y para profesionales, y trabajo con talleres de toda España.
Ahora tengo mi estudio privado con más de 15 máquinas. Y en el equipo estoy yo solo. Eso tiene sus limitaciones, no te voy a engañar, pero también tiene algo que me encanta: trato cercano y humano con cada cliente, en cada pedido.
Cuando me escribes, hablas conmigo. Y la pieza que te llega la he diseñado, impreso y revisado yo.
Mi objetivo ahora es crear piezas más exclusivas, adaptarme a los patinetes nuevos que van saliendo, trabajar con materiales más técnicos y no dejar de innovar, tanto en lo creativo como en lo técnico.
Esta historia está a medias, y tu patinete puede formar parte de ella. Cuéntame qué tienes en mente y lo convertimos en pieza.